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La Bitácora Desde La Paz a San Quintín Jueves, 18 de mayo del 2004
Anoche fue nuestro śltimo anochecer pacífico mientras nos dirigimos al oeste tras dejar La Paz. Las olas empezaron a levantarse. Mientras navegábamos frente al caboCabo San Lucasel oleaje creció. Parecían venir del sudeste. Así que aún albergamos una pequeña esperanza de que no estaríamos navegando hacia ellas cuando rodeáramos el cabo y viráramos hacia el noroeste.
¡Ay!, mientras rodeábamos el cabo estaba claro que las olas estaban golpeando alrededor de la península. Estábamos dirigiéndonos directamente contra los vientos y las olas prevalentes. Primero eran olas espumosas. Luego estábamos zarandeándonos en ola tras ola.
Aclaramos la cubierta, cerramos las escotillas, y nos preparamos para el largo viaje a casa. Escrito
por Jon Christensen. Miércoles, 19 de mayo del 2004
Los d’as pasan lentamente cuando te estas moviendo a un promedio de 5 nudos y a veces a tan sólo 3 ó 4 nudos. Es solo que no merece la pena tratar de ir más rápido cuando estás metido en el famoso "Porrazo Baja." Esperas que los vientos de la tarde mueran y permitan una navegación calmada por un rato. Esta tarde, el anochecer fue bello, pero inquietante. Y las oscuras olas parecían guardar su poder de una manera amenazante.
Estábamos frente a la costa de Bahía Magdalena, buscando un punto donde los investigadores hallaron larvas de calamar gigante en los arrastres de plancton hace años.
Echamos las redes una y otra vez en las azotantes olas en vano. Al menos a primera vista a las muestras, Bill Gilly no pudo ver larvas de calamar. Las muestras irán a CIBNOR en La Paz para un examen bajo el microscopio en un laboratorio que no se tambalea salvajemente. Pero los resultados iniciales fueron frustrantes. Este trabajo afuera en el Océano Pacífico es un juego diferente, nada que ver con ir a la deriva en el etéreo giro en el medio del Golfo. Es duro y frío. Y tienes que mirar por tu vida. Escrito
por Jon Christensen. Jueves, 20 de mayo del 2004
Otro día de sacudidas en el "Porrazo Baja." Cuando estás viajando a menos de 5 millas por hora a través de un vasto paisaje marino sin relieves, tu sentido de tiempo y espacio se desvanece. Estamos yendo a ninguna parte en ningún tiempo, parece. Los únicos marcadores son el amanecer y el anochecer.
Estamos recibiendo espuma regularmente sobre la proa y los costados. Leer y escribir s difícil en las buenas, nauseabundo en las malas. Todo lo que se permite hacer es dormir y comer para seguir vivos.
Raul Ramirez Rojo, quien se nos unió en este último tramo de nuestro viaje con su profesor Cesar Salinas, resultó ser un cocinero con recursos. Cuando el estudio de calamar se tornó dificultoso en el agitado Pacífico, Raul enrolló sushi hecho con jurel fresco pescado en una de las líneas. Su innovación: salsa soja con jalapeños en vez de wasabi.
Y en una cocina que se inclina, Bill Gilly cocinó un bonito en salsa de tomate fina. Los d’as pasan, como éste, borrosos. Escrito
por Jon Christensen. Viernes, 21 de mayo del 2004
Hoy al norte de la isla de Cedros, el sol salió y fue brevemente enmarcado entre las nubes bajas y el oscuro Pacífico. Estamos progresando, lentamente. Anoche, mientras estaba de guardia desde la media noche hasta las 3 a.m., tuvimos un par de horas de mar calmado y alcanzamos buena velocidad: 8 nudos.
Pero hoy regresamos a lo mismo, corriendo sobre los dientes de las olas del Pacífico. Siempre hay alguien de guardia: 24/7. Pero "Iron Mike," el autopiloto, hace la mayor parte del trabajo manteniéndonos en ruta.
Las tripas de Iron Mike están en el armario de madera bajo el timón.
Una brújula que ondula adelante y atrás. Contactos eléctricos que completan un circuito cada vez que ondula. Activando un viejo motor iniciador Ford que cambia direcciones.
Y a través de una serie de aparatos y cadenas, el motor mueve el timón a un lado y al otro, el cual mueve la quilla a un lado y al otro, y con estas correcciones menores pero constantes sobre la ruta, Iron Mike nos mantiene en ruta, hacia casa.
Tras muchas horas contemplando este proceso, y con muchas horas sin nada que hacer menos contemplar y especular, Iron Mike ha inspirado alguna de nuestras mas serias discusiones filosóficas. ¿Iron Mike es teleológico? Ciertamente tiene un objetivo y se mantiene a él y a nosotros moviendo constantemente en una dirección. ¿Îron Mike es holístico? Ciertamente esta en el centro de este barco, que está siendo movido en este gran océano, y esta conectado a esas fuerzas y responde a ellas. Nos hemos encariñado con Iron Mike y lo consideramos un miembro esencial de nuestra tripulación. Escrito
por Jon Christensen. Sábado, 22 de mayo del 2004
A menos que nos olvidemos, esta placa cuelga en la galería. Mientras este viaje continua, y especialmente mientras batallamos por el Pacífico para llegar a casa, ha quedado claro que nuestro capitán, Frank Donahue lo ha dado todo en esta expedición. Ha dado su corazón, alma y cuerpo, y el corazón, alma y cuerpo de su barco, el Gus D, a este viaje.
Como piloto...
Mecánico...
Y una fuerza de la naturaleza fundamental que nos ha mantenido unidos en este viaje. Escrito
por Jon Christensen. Domingo, 23 de mayo del 2004
Hoy me bajé del barco en San Quintín, a unas 100 millas al sur de Ensenada y 150 millas al sur de la frontera con los Estados Unidos. La bahía de San Quintín es como la de San Diego hace cien años. Es un lugar donde puedes ver el pasado y el futuro de Baja California. Y es un ecosistema de matorral costero a la sombra de montes de pinos que la Alta California y Baja California comparten a lo largo de la frontera. Fui invitado a acompa–ar a Horacio de la Cueva, Alan Harper, y Ernesto Francodel grupo Terra Peninsularen una visita a ver San Quintín y viajar a las montañas de San Pedro Mártir para cazar cóndores.
Hubiéramos querido haberlos visto planear sobre los altos pinos, a lo largo de los acantilados de granito, viendo el océano. Pero cuando manejamos arriba en las montañas, hallamos a los cóndores aún al cuidado en un aviario.
En los próximos días se liberarán para volar sobre la sierra donde históricamente se han encontrado. Aún, esto parece una manera viable de verlos, bajo el cuidado íntimo de la gente, trabajando para restaurar todos los elementos de un ecosistema.
Como Terra Peninsular, un grupo conservacionista que es una colaboración, como lo son muchos otros esfuerzos que hemos visto en nuestro viaje, los cóndores están siendo cuidados en una colaboración entre estadounidenses y mexicanos. El proyecto cóndor es una colaboración entre el Zoo de San Diego y CICESE, un centro de investigación científica y de estudios de postgrado de Ensenada. Arriba en las montañas, Catalina Porras, Juan Vargas, y Mike Wallace están trabajando juntos para asegurar que los cóndores hallen su camino de regreso en la "toto visión" de este ecosistema, para remarcar una frase de Ed Ricketts y John Steinbeck. ¿Porqué venir tan lejos del mar para ver esto? Para mí, tenía ecos del viaje de caza que Steinbeck y Ricketts realizaron a las montañas en el otro lado de la península para ver borregos cimarrones. Yo también quise cazar. Pero no matar. Y quise ver algo de la conexión entre la tierra y el mar, viajando desde la bahía de San Quintín, subiendo a través del matorral costero hasta las montañas cubiertas de pinos, donde una gran ave, que una vez dependió para su supervivencia de vida marina abundante, y en especial de cadáveres de mamíferos marinos, está retornando. Había otra sorpresa aguardándome en la cima de la montaña.
Una vista al este del Mar de Cortés a través del desierto.
Y al oeste a través de cordilleras como olas hasta la costa del Pacífico. Viendo esta imagen completacon las montañas corriendo al sur como la espina de Baja California y al norte en California, con el Golfo de California al este y el Pacífico al oesteme siento completo. Y preparado para regresar a casa. Escrito
por Jon Christensen. Coda: de veulta a Monterey: El ultimo anotación en la bitácora. |
foto: L.A.
Cicero
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