La Bitácora

La Paz

Jueves, 13 de mayo del 2004

Tras navegar toda la noche desde la costa del continental del Mar de Cortés, llegamos a La Paz hacia el mediodía, una ciudad que sabe cómo vivir con el mar.

Venir a La Paz es un tipo de bienvenida a casa, incluso si eres un visitante. Cuando la tarde llega al malecón, la gente de La Paz baja a la costa.

Y al caer la noche, las calles se llenan de música, con mariachis, bandas, y cantantes como Myrna Trasviña Garcia cantando con sus corazones en este puerto de ilusión, como los paceños llaman a su pueblo.

Escrito por Jon Christensen.
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Viernes, 14 de mayo del 2004

Esta mañana fuimos invitados a ser parte de una celebración cívica—un gran día de ciencia, literatura y aventura"—en La Paz. El día comenzó con el desvelamiento de una nueva estatua en el malecón, "El viejo y el mar" por Guillermo Gómez Mac.

El presidente municipal de La Paz, Victor Guluarte, habló sobre la dedicación de la ciudad para restaurar y preservar el centro histórico y una visión diferente del futuro de vivir al lado del Mar de Cortés. "No estamos compitiendo con Los Cabos," dijo, refiriéndose al intenso desarrollo turístico alrededor de Cabo San Lucas, al sur. "Lo que tenemos es distinto," dijo. "Lo que tenemos es totalmente diferente."

Al mediodía, fuimos invitados a la Secretaría de Educación Pública, donde se exponía el trabajo de muchos estudiantes que participaron en nuestra investigación en La Paz.

Sarai Guadalupe Castillo Mendoza, de la Escuela Secundaria Técnica Número 17, leyó un discurso en el cual habló de la visita a El Mogote y sobre ver la vida del intermareal y recoger bolsas de basura. "No somos el futuro de nuestro estado," concluyó, "somos el presente."

Octavio Cota, uno de los trabajadores de la Secretaría, se detuvo por un pedazo de papel que dijo que era su excusa para ir al segundo nivel a ver la exhibición. Es a través de los ni–os, dijo, por lo que la gente está aprendiendo a ver y valorar el Mar de Cortés, porque es un tesoro.

Cuando el sol se ponía tras el Gus D, fuimos a una fiesta para celebrar La Paz y su relación con el mar, nuestra expedición, y la formación de una nueva fundación comunitaria para la ciudad, una meta real para el desarrollo de cualquier comunidad.

Por segunda vez en toda nuestra expedición, el capitán Frank Donahue desembarcó desde su barco para encontrarse con amigos, nuevos y viejos, incluyendo Exequiel Ezcurra y Meriah Arias, que estuvieron anteriormente con nosotros en el barco durante el viaje.

El equipo mexicano olímpico del postre—no lo estoy inventando!—proporcionó los postres para una cena festiva fabulosa con baile nocturno.

Escrito por Jon Christensen.
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Sábado 15 de mayo del 2004

Hoy visitamos el ultimo sitio de colecta de Steinbeck-Ricketts: Bahía San Gabriel en la Isla Esp’ritu Santo. Con la ayuda de Tim Means y su hijo Carlos y su tripulación de Baja Expeditions, trajimos algunos amigos para pasar el día.

Bahía San Gabriel lo tiene todo: una playa de arena blanca, manglares a lo largo de los márgenes de una costa con cantos, y cabezas de coral en los márgenes de la bahía. Es también un sitio histórico: el sitio del primer cultivo de madreperlas en el mundo, abandonado antes de que Steinbeck y Ricketts vinieran aquí en 1940. Y regresando más atrás, los concheros que los arqueólogos dicen que se pueden datar hasta hace 40,000 años.

Leemos La Bitácora del Mar de Cortés. Volteamos rocas. Buceamos sobre el coral. Miramos por una última vez para ver si podemos ver lo que ellos vieron hace 64 años, y si podemos ver el cambio. Aqu’ parece como si lo pudiéramos hacer. Hay espíritus en esta isla.

"Al final tomamos las cubetas de colecta y los pequeñas palancas y todos los tubos, y remamos lentamente hacia el Western Flyer," escribieron Steinbeck y Ricketts sobre su visita aquí, su última parada en su viaje por el golfo. "Aún después, tuvimos dificultad en empezar. Alguien estaba en la borda nadando en la bella agua todo el tiempo. Tony y Tex, que habían estado ansiosos por regresar a casa, estaban reacios ahora que dependía de ellos. Todos habíamos sentido la pauta del Golfo, y nosotros y el Golfo habíamos establecido otra pauta que era una nueva cosa compuesta de él y nosotros. Al menos, y con pena, Tex prendió la máquina y el ancla emergió por última vez."*

La historia se repite aquí. Siempre hubo alguien buceando por última vez en el agua azul. Y cuando izamos el ancla, aunque no fuera por última vez para nosotros, tenía el dulce-amargo sentimiento de un final igual.

Escrito por Jon Christensen.
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16 de mayo del 2004

Esta familia casi me arruinó por regresar al barco mañana y navegar de nuevo en el mar.

Junto con esta familia también. Mi esposa, Kit, e hijas Lucia y Annika, arriba, vinieron a La Paz para unirse a las festividades de este fin de semana.

Vicente Bracho y Marianne Kleiberg y su hija, Ann-Marie, nos invitaron a su casa para almorzar y a una nieve en el malecón, el paseo frente al mar.

Marianne trabaja para el Nature Conservancy en La Paz y está trabajando con grupos locales para establecer un programa para proteger el medio ambiente marino costero y marino alrededor de Isla Espíritu Santo y las islas y la costa desde La Paz hasta Loreto. Vicente está haciendo un trabajo interesante con un grupo llamado Observadores de América, poniendo palabras e imágenes juntas en exhibiciones locales en campañas de prensa, radio y televisión comunicando la unión esencial de gente y el medio ambiente.

La conservación es vista usualmente como apartando a la naturaleza de la gente, me dice Vicente cuando lo conocí en la fiesta el viernes por la noche. Pero la gente son depredadores tope, me dice. Nosotros comemos la naturaleza. Luego somos parte del problema y de la solución.

Sé que esta es gente con la que quiero platicar más. Conversamos con ellos ayer en Espíritu Santo y hoy en La Paz, mientras las niñas jugaban a nuestro alrededor.

Marianne decía que el método tradicional europeo y estadounidense de crear parques nacionales manejados por el gobierno federal no parecía trabajar bien aquí. Así que los conservacionistas están trabajando con las comunidades locales, pescadores, guías de turismo, y el gobierno para crear una visión común para trabajar en este ambiente para hacer un modo de vida para la gente de modo que restaure y sostenga el incre’ble tesoro que es el Golfo de California.

La conversación me hizo darme cuenta que trabajo tan interesante se está realizando aquí mismo ahora. Los próximos 10 años serán cruciales para las comunidades y la conservación en el Mar de Cortés. Escuchando todo esto me hace querer quedarme y aprender más, pero era el estar en una casa confortable en una ciudad bella y tranquila, con una familia acogedora, y mi misma familia, lo que más me hizo maravillarme sobre la atracción de la vida en el mar—y en particular del impopular "Baja Bash" que nos aguarde en nuestro viaje hacia el norte en la costa del Pacífico.

Escrito por Jon Christensen.
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Lunes 17 de mayo del 2004

El viejo... y el mar?

Tengo un barco de papel...
Está hecho de una pagina
en la que escribi mis illusiones.
No tiene anclas ni tiene amarras.
Quiero navegar en él,
de los siete mares; en el octavo,
dondé sé, encallaré en el puerto anhelado.
... ha visto alquien brillar la luz de su faro?

Mientras salimos de La Paz para rodear el cabo y regresar a casa por la costa del Pacífico, esta escultura y las palabras escritas por su escultor, Guillermo Gómez Mac, corren por mi mente.

Escrito por Jon Christensen.
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* From THE LOG FROM THE SEA OF CORTEZ by John Steinbeck, copyright 1941 by John Steinbeck and Edward F. Ricketts. Copyright renewed (c) 1969 by John Steinbeck and Edward F. Ricketts, Jr. Used by permission of Viking Penguin, a division of Penguin Group (USA) Inc.

foto: L.A. Cicero
Stanford News Service