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La Bitácora Desde Puerto Peñasco a Isla San Pedro Mártir Sábado, 1 de mayo de 2004
Hemos alcanzado el punto más al norte en nuestra travesía en el Mar de Cortés: Puerto Peñasco, también conocido como Rocky Point. El puerto alberga una flota de 118 barcos camaronero, pero la temporada de pesca de seis meses ha terminado, y los barcos están inactivos hasta la mitad de septiembre. Los pescadores han colgado sus redes y retornado a otras actividades, como remolcar turistas tras sus pangas en canoas tipo banana, como Gabriel Salazar-Salazar y Esdras Zamorano abajo.
Salen para hablar con nosotros acerca de la extraña actividad que estamos haciendo: pescando información en un barco pesquero sin redes. Les preguntamos sobre su extraña actividad: pescando turistas con una canoa de goma con forma de banana. Tras reconocer las evidentes cosas absurdas teníamos muchas cosas para placticar. Hoy es Día del Trabajo, una fiesta nacional en México. Las playas y los restaurantes y hoteles están llenos de turistas mexicanos y norteamericanos. El aire está lleno de gritos y risas, mientras los turistas son mecidos por las olas en las canoas en forma de banana. Más tarde habrá cohetes en la playa y música disco pulsando en la noche. Puerto Peñasco es un poco como Cabo San Lucas, a sólo una hora de camino de Arizona. Rocky Point parece un pueblo amistoso, tal vez un poco salvaje de alguna manera, y no del todo salvaje de otras maneras para aquellos de nosotros que han crecido acostumbrados a noches sin luces a la vista y el único sonido de los jóvenes pelícanos llamando, que pensándolo bien, no era tan distinto al de los rebeldes en la playa gritando en la noche por satisfacción. Escrito
por Jon Christensen Domingo, 2 de mayo del 2004 Esta mañana fui a ver el capitán de puerto en Puerto Peñasco temprano para poder dar la vuelta y regresar hacia el sur de nuevo en el Mar de Cortés. Nos hemos vuelto un tanto tímidos respecto a la civilización. Veinticuatro horas es demasiado para nosotros. Estamos desesperados por regresar al medio salvaje. Desde aquí estaremos afuera por cinco días entre las islas de la cordillera mesoceánica, Angel de la Guarda, Raza, Tiburón, San Pedro Mártir. Estaremos visitando de nuevo uno de los sitios que exploraron Steinbeck y Ricketts, pero también exploraremos nuevos territorios y buscaremos más calamares gigantes de Humboldt.Ê Luego nos volteamos hacia la sociedad de nuevo, pero no sin una apreciación por la amabilidad de los extraños y los beneficios de la formalidad y el respeto, que hemos visto que es más una regla que una excepción aquí en México. Hemos conocido los más amigables, generosos y comprensibles oficiales que hemos topado nunca a lo largo de nuestros viajes alrededor del mundo. Desde los oficiales de Marina, que han abordado el Gus D de cuando en cuando para preguntar por nuestras intenciones en el Golfo, hasta Capitanes de Puerto que aprueban nuestras idas y venidas de nuestras estaciones a lo largo de nuestra travesía, hasta los dueños y encargados de muelles y marinas que nos han permitido usar sus instalaciones para desembarcar y aprovisionarnos, hemos sido tratados con amabilidad y saludado con buenos deseos e interés en nuestro viaje. Esta mañana fué, no sólo la más reciente, sino tal vez el ejemplo más ilustrativo. Llamé a la oficina del capitán de Puerto poco después del amanecer, un domingo por la mañana, el día tras una fiesta nacional, para pedir permiso y llenar el papeleo para salir del puerto. No tenía razón alguna para ser recibido, mucho menos de manera agradable. La oficina estaba cerrada y con candado. Me senté a la sombra y estaba a punto de sacar mi radio para llamar al capitán, cuando su joven asistente, Alfredo Montes Palomares, vino pedaleando en su bicicleta. Abrió la oficina para mí y me ayudó a completar el papeleo.
Luego llamó al Capitán de Puerto para ver si podía lograr su firma, que es uno de los dos elemento esenciales en el despacho del permiso para que un barco pueda proceder de Puerto en Puerto. El otro elemento es el sello oficial del Capitán de Puerto. No hubo respuesta. Intentó con su teléfono celular. Aún no había repuesta. "Tal vez esté durmiendo," dijo Alfredo. "Vamos a ver." Así que tomamos su camioneta y manejamos a la casa del Capitán de Puerto. Alfredo tocó la puerta. "Hola, Capi," dijo. "Necesitamos su firma." El capitán gruñó, abrió la puerta, tomó el despacho, lo firmó, y se regresó. Alfredo me llevó de vuelta a la oficina del Capitán de Puerto y añadió el sello final de aprobación para que continuáramos nuestro viaje.
"Que le vaya bien," dijo. Y solo pudimos regresar el sentimiento de un hombre joven que nos hizo apreciar momentáneamente los aspectos más finos de la sociedad, la civilización y la humanidad antes de regresar al silvestre acuoso. Escrito
por Jon Christensen Lunes, 3 de mayo del 2004
Esta pequeña isla no parece serlo mucho. Tiene un tamaño de sólo 120 acres. Y su punto más elevado no es más alto que 100 pies sobre el nivel del mar. Pero ésto la hace un lugar perfecto para un par de especies de aves.
Las golondrinas o gallitos de mar elegantes (Sterna elegans).
Y las gaviotas de Heermann (Larus heermanni). Mas del 95 por ciento de la población entera de estas aves vienen a anidar a esta pequeña isla desde marzo a junio. Aproximadamente 200,000 golondrinas de mar elegantes y 260,000 gaviotas de Heermann anidan en la isla. Les gusta el hecho de que sea plana, tenga poca vegetación y no haya depredadores terrestres nativos. Dos depredadores aéreos, la gaviota de patas amarillas y el halcón peregrino depredan ocasionalmente sobre las golondrinas de mar y las gaviotas de Heerman.
Luego se amontonan para protegerse y mantener a sus polluelos a salvo en sus nidos rudimentarios.
Como los pelícanos de la isla Angel de la Guarda, estas aves se alimentan de sardinas y anchovetas. Cuando los peces abundan, los pájaros empollan exitosamente. Cuando los peces escasean, los pájaros puede que no sea tan exitosos. Esto es probablemente la causa por la que Steinbeck y Ricketts no vieron pelícanos en Angel de la Guarda. Fue un mal año para los pequeños peces pelágicos. Isla Rasa fue la primera isla que se protegió para la biodiversidad en el Mar de Cortés y es un ejemplo para la conservación aqui. La isla fue decretada formalmente como santuario de aves marinas en 1964 por la preocupación sobre las aves marinas de esta isla. Su población total había caído a 25,000. Los científicos han estado estudiando las aves desde entonces. En 1995, erradicaron a las ratas y ratones introducidos a la isla. Las ratas y ratones depredaban sobre los huevos y polluelos. Ahora, tras ver el éxito en Isla Rasa, muchas otras islas del Mar de Cortés están recibiendo el mismo cuidado. Escrito
por Jon Christensen con fotos de Nancy Burnett. Martes, 4 de mayo del 2004
Michael Beman, un estudiante graduado en geología y ciencias medioambientales de la Universidad de Stanford nos mandó esta imagen reciente del Mar de Cortés tomada desde el espacio. Mike está estudiando los ciclos de nutrientes en el Golfo de California y se nos unirá la próxima semana. Las islas de la trinchera mesoceánica, que estamos explorando ahora, están en el cuadrante superior izquierdo de la imagen. Esta es una imagen de satélite mostrando los afloramietnos de clorofila en el golfo. Los colores más rojos muestran que hay mayor cantidad de clorofila en el agua. Esto significa que hay nutrientes en el agua. Estos nutrientes son llevados a la superficie por agua fría que asciende desde los profundos cañones submarinos que corren entre las islas la trinchera mesoceánica. Más nutrientes significan más comida para la vida. Más plancton. Más peces. Y más calamares gigantes. Y es tras lo que estamos. Luego más tarde, nos dirigiremos hacía la orilla del afloramiento naranja brillante y roja al oeste de la Isla San Pedro Mártir para ver que esta ocurriendo allí ahora mismo. Les haremos saber. Escrito
por Jon Christensen Miércoles, 5 de mayo del 2004
Justo donde la imagen de satélite dijo que lo hallaríamos, lo hallamos: un frente. En este caso un frente de temperatura superficial en el agua. En un lado del frente la temperatura del agua era de 21.5° C y en el otro lado la temperatura del agua era tan baja como 15.5° C, un cambio de temperatura dramático en una distancia muy corta. Y justo a lo largo de este frente había un banco de niebla. Fuimos directo hacia él esta anoche. Los frentes están donde suceden las cosas interesantes de la naturaleza, y este frente de temperatura es también un frente de afloramiento de nutrientes, clorofila y plancton. Así que Bill Gilly y Cesar Salinas bajaron las redes bongo par realizar un arrastre de plancton para ver que podîamos encontrar.
Las dos redes fueron arrastradas tras el barco durante 20 minutos y luego se alzaron para ver que atraparon. Dividimos el denso fango en tazones.
Esta no es nuestra comida, aunque sea una rica sopa del mar.
A través de unas lentes manuales podemos ver cientos de pequeños animales, incluyendo muchas versiones en miniatura de lo que hemos estado viendo en las charcas de marea: larvas de cangrejos, ofiuras, caracoles, langostas, camarones, y bellotas de mar, as’ como una deslumbrante variedad de copépodos, entre los más pequeños animales al principio de la cadena alimenticia, y para deleite nuestro una pequeña versión de un depredador tope: ¡calamar!
Nuestra muestra incluye dos especímenes que Bill Gilly cree que puedan ser larvas de Dosidicus gigas. Si lo son, esta podría ser la primera vez que sabemos que unos pequeños recién nacidos de calamar gigante, probablemente sólo unas pocas semanas de edad, hayan sido halladas vivas en el Mar de Cortés. No se ha sabido si el calamar gigante de Humboldt, que se distribuye en el océano Pac’fico frente a las costas del norte y sur de América, desova en el Golfo de California. Pero el hallar sus larvas significa que el calamar gigante se está reproduciendo exitosamente aquí. Escrito
por Jon Christensen con foto de Nancy Burnett. Jueves, 6 de mayo del 2004
Además de larvas y juveniles de calamar gigante hemos capturado calamares gigantes adultos aquí en la trinchera mesooceánico del Mar de Cortés. Cesar Salinas, un profesor del CIBNOR que se nos ha unido para esta parte de nuestro viaje centrada en el calamar, los disecciona para estudiar sus estómagos para ver que están comiendo, sus estatolitos u oídos internos primitivos para ver cual es su edad y sus sistemas reproductivos para ver si han desovado algunos juveniles.
Tras una larga noche y día de trabajo con calamares, Cesar cambia de trabajo, en la cocina, convirtiendo los tentáculos de calamar y los peces en un delicioso ceviche picante hecho de jugo de limón, cebollar rojas, tomates, cilantro, jalapeños frescos y un poco de jugo de clamato. Me he convertido en un aficionado al ceviche, en viajes a lo largo de la costa del Pacífico desde Lima, Perú, hasta Seattle, Washington, y nunca probé uno tan bueno ni tan fresco del mar. Cesar y un "grupo calamarero" de colegas del CIBNOR y otras instituciones están trabajando en un proyecto para extender el mercado de calamar aquí en México a través de un esfuerzo educativo popular. Están colectando y compartiendo recetas. Dice que el mercado está creciendo. Puedo saborear porque. Hemos tenido la buena suerte de trabajar en este viaje con colegas con gran gusto por la ciencia, el medioambiente, la conservación, y la vida. ¿Mencioné la comida? En un momento de sentimentalidad, levantamos una tostada por todos aquellos que han viajado con nosotros y compartido sus recetas personales para la buena vida en el mar antes de regresar a sus vidas en tierraincluyendo más recientemente a Chuck Baxter, nuestro sabio del intermareal y de la Sierra a la Veracruzana, quién nos dejó en Puerto Peñasco. ¡Adiós, amigos! Hasta que nos veamos de nuevo. Y mientras volvemos en nuestro viaje de nuevo encarando las olas y la brisa salada, esperamos a otros colegas que se nos unirán en las pocas semanas restantes de nuestro viaje para compartir lo que ha sido una expedición con muchos descubrimientos inesperados, tanto científicos como gustativos. Escrito
por Jon Christensen. Viernes, 7 de mayo del 2004
Durante los últimos días hemos estado a la deriva en un giro entre las islas de la trinchera mesooceánico al oeste de la isla San Pedro Mártir. El Gus D ha sido llevado lentamente alrededor en grandes círculos mientras las corrientes surgían a nuestro alrededor. De cuando en cuando, echábamos una red de plancton bajo el barco y la arrastrábamos por un tiempo, luego la izábamos para ver que tipo de vida se estaba arremolinando a nuestro alrededor. Cuando levantábamos las redes y descargábamos la captura, mirábamos hacia un pozo con miles de ojos mirándonos. Nunca antes en este viaje, aún incluso cuando estábamos caminando directamente sobre sus huellas y explorando las mismas piscinas mareales, nos habíamos sentido tan cercanos a los espíritus de John Steinbeck y Ed Ricketts. Aquí, en vez de seguirlos, estamos haciendo lo que ellos hicieron, explorando el Mar de Cortés y la vida de un modo ociosamente abierto, dejando que la gran fuerza del Golfo nos llevara a lo largo. Y aquí, en este giro acuoso bajo un domo de estrellas y una luna llena, hemos llegado cerca de sentir realmente en nuestras almas lo que Steinbeck y Ricketts dijeron: "que una cosa es todas las cosasplancton, una fosforescencia brillante en el mar y los planetas girando y un universo expandiéndose, todo unido por la cuerda elástica del tiempo. Es conveniente mirar desde la piscina mareal a las estrellas y luego mirar de nuevo a la piscina mareal."* Escrito
por Jon Christensen. Sique el viaje presionando aquí. Vuelve al índice de la bitácora. * From THE LOG FROM THE SEA OF CORTEZ by John Steinbeck, copyright 1941 by John Steinbeck and Edward F. Ricketts. Copyright renewed (c) 1969 by John Steinbeck and Edward F. Ricketts, Jr. Used by permission of Viking Penguin, a division of Penguin Group (USA) Inc. |
foto: L.A.
Cicero
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