La Bitácora

Desde Cabo Virgenes a Puerto Refugio

Viernes, 23 de abril del 2004

ÁHa comenzado nuestro encuentro con el calamar gigante! Ayer, mientras viajábamos hacia el norte, vimos docenas de pangas con pescadores de Santa Rosalía en el mismo rumbo. Cuando anclamos frente a Cabo Vírgenes ("Punta Prieta"), estuvimos entre ellos y pudimos verlos tirando y recogiendo sus líneas con poteras. Gastón lanzó una línea con una potera desde la borda del"Gus D". La dejó bajar cerca de 100 metros y empezó a moverla hacia arriba y abajo. En unos pocos minutos estaba luchando con un monstruo marino. Recogía y recogía metros de línea. Luego descansaba unos segundos y seguía recogiendo más y más línea. Pero cuando logró traer a su presa a la superficie, lo único que quedaba en la potera era la acabeza y los tentáculos de un calamar gigante. Parece que otros calamares se comieron el resto del cuerpo mientras Gastón lo iba subiendo.

Tras tomar un respiro, bajamos de nuevo la línea con la potera y en seguida picó algo. Esta vez Gastón y yo nos turnamos recogiendo línea y descansando. De cuando en cuando, pudimos notar que el peso aumentaba notoriamente mientras otro calamar atacaba al que teníamos enganchado en nuestra potera. Finalmente, logramos traerlo a la superficie, estaba destellando entre el color rojo y el blanco.

El calamar gigante muestra estos destellos de color abriendo y cerrando los cromatóforos de su piel. Estos son sacos llenos de pigmentos que se abren y cierran bajo el control de músculos controlados por el cerebro del calamar. El calamar parece emplear estos cambios de color para señalar algo o para comunicarse entre ellos, auanque nadie está seguro de que se trata. Colocamos el calamar en un tanque abordo del barco, esperando estudiarlo en detalle, pero pronto el agua se volvió negra debido a su tinta y no pudimos ver mucho más. Así que finalmente lo liberamos. Era sólo un calamar gigante de tamaño mediano, pero parecía algo más para nuestros brazos. Nos dió una dura lucha. Lo vimos regresar a las profundidades con gran admiración.

Mas tarde en la noche, vimos como estos calamares gigantes se propulsaban fácilmente alrededor del barco alimentándose de pequeños peces tipo sardinas, los cuales se estaban alimentando del zooplancton atraído por nuestras luces. Grabamos en video los calamares destellando en blanco y rojo. Parecia que estaban rodeando a los peces de manera coordinada y luego los atacaban para comérselos cerca del barco. Era aterrador. Planeamos estar otra noche aquí estudiando este fenómeno. Ni Bill ni Gastón lo habían visto antes, aun cuando han pasado muchas noches observando la pesca del calamar gigante en el Mar de Cortés.

Hoy dedicamos muchas de horas del día recorriendo algunas zonas de un profundo cañón submarino, que desciende a más de 700 metros justo cinco millas frente a Cabo Vírgenes. Utilizando el GPS y la ecosonda del barco, Gastón estuvo mapeando este cañón submarino, donde el calamar gigante transita en horas del día, antes de acercarse a la superficie durante la noche para alimentarse.

Escrito por Jon Christensen
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Sábado, 24 de abril del 2004

Nuestros encuentros con el calamar gigante, Dosidicus gigas, continuaron hoy. Anoche capturamos más calamares. De hecho, hoy los vimos durante el día en la superficie, lo cual no es muy común. Tres calamares chicos fueron colocados en unos tanques que tenemos sobre la cubierta del "Gus D" y se han sido mantenido vivos por 24 horas. Es la primera vez que sobreviven por tanto tiempo en cautiverio. Dos más se convirtieron en calamari para la cena, pero no antes de ser diseccionados para la ciencia.

Conviene recordar que los calamares son moluscos. Adentro del manto del calamar, se puede ver el sistema de propulsión a la izquierda, con el saco de la tinta hacia abajo de la pluma, la cual es un cartílago que corresponde a la concha que tienen todos los moluscos (caracoles, almejas, lapas, etc.) pero que en el caso de los calamares se encuentra reducida o ausente como en el caso de los pulpos. Algunos piensan que la pluma es como una espina pero están equivocados ya que los calamares son invertebrados que no tienen esqueleto óseo. Los órganos blancos arriba y al fondo de esta foto son las branquias. Y el estómago está a la derecha. Dentro del estómago, hallamos una sustancia roja, tal vez plancton digerido, así como pequeños pedazos de otro calamar. Se sabe que Dosidicus gigas es una especie con comportamiento caníbal. Por ejemplo, se sabe y hemos visto calamares atacando a los que quedan enganchados en las poteras.

En la foto de arriba Bill saca uno de los nervios gigantes del calamar. Los científicos como Bill usan los nervios de calamar como modelos de estudio de los sistemas neurofisiológicos, ya que estos nervios son tan grandes que son fáciles de sacar y estudiar.

¡Y los filetes de calamar, preparados al estilo Cajun por nuestra chef Sue, estaban deliciosos!

Escrito por Jon Christensen
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Domingo, 25 de abril del 2004

Si no estuviera escribiendo esta bitácora, no sabría exactamente en qué dia vivimos. El tiempo ha desaparecido en esta costa salvaje sin carreteras al norte de Santa Rosalía. No hemos visto a nadie por varios días a pesar de las muchas millas recorridas. Y la costa parece misteriosa. Los nombres se repiten: San Carlos, Punta Prieta, Punta Baja. Hay muchos lugares con esos nombres. Hemos estado tratando de localizar un sitio que Steinbeck y Ricketts llamaban Bahía San Carlos, una bahía misteriosa con una laguna o estero detrás de ella.

Ayer encontramos ese lugar, Boca San Carlos, pero estaba a ocho millas de distancia del sitio que se menciona en el diario del Capitán Tony Berry cuando anclaron frente a Punta Trinidad. Creímos estar en lo correcto, incluso la descripción del estero coincide con la de Steinbeck. Pero nada más coincide. Así que nos movimos al norte hacia Punta Trinidad. La noche estaba tranquila.

Quizás, eso atrajo a las mosquitas. Nos movimos mar adentro y derivamos durante la noche con la corriente y el viento. Anoche vimos de nuevo más calamares alimentándose de zooplancton alrededor del barco. Y por la mañana cuando vinimos a la playa, había otro calamar. Este parecía perdido, como si estuviera buscando un lugar donde vararse y morir como a veces hacen los calamares, pero usualmente en grupos, no en solitario.

Nos preguntamos porque Steinbeck y Ricketts jamás mencionaron en su libro al calamar gigante, Dosidicus gigas. No debieron haberlo visto, aunque nosotros los hemos visto muchas veces haciendo las mismas actividades que ellos hicieron. Tal vez no estaban en el Mar de Cortés hace 64 años. O tal vez no estaban aquí con la misma abundancia que muestran en el presente. Este es un misterio que esperamos resolver por medio del registro histórico. ¿Cuándo apareció el calamar gigante en el Golfo de California? o ¿Cuándo comenzaron a detectarse grandes cantidades de calamar gigante como las que se observan en el presente? En la actualidad, constituye una de las mayores pesquerías en el noroeste de México.

Si sabes algo sobre esta historia o alguna pista sobre este misterio por favor, háganoslo saber.

Escrito por Jon Christensen
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Lunes, 26 de abril del 2004

Hoy nos encontramos en Cabo San Miguel y fuimos visitados por un par de pescadores del cercano poblado de "El Barril" con una panga llena de tiburones, mantarayas y un par de lenguados.

Nos preguntaron si teniamos refrescos. "No," les dije, "incluso nos quedamos sin agua potable esta mañana. Pero tenemos cerveza fría. ¿Quieren una?"

"¡Si!" dijo Martín Aguilar Arce. "¿Quieren agua? Tenemos un poco."

Les dije que estábamos bien porque nuesrtro capitán arregló recientemente nuestro generador de agua potable ("desalador" o "desalinizador"). Luego Frank salió y nos sentamos en la borda para hablar con Martín y Manuel Villavicencio. La pesca está más o menos, dice Martín. Una camioneta con hielo lleva el pescado desde El Barril a Ensenada cada cuatro días, desde donde el pescado es transportado hacia el norte hasta San Diego y aún más lejos.

"Es el pescado que comemos" dice Frank.

También nosotros somos parte de esta cadena alimenticia.

Seguimos hablando un rato mas sobre la pesca y luego los pescadores comenzaron a estar ansiosos por regresar a realizar un intento más con su red agallera antes de volver a casa. Antes de que se fueran, Martín le preguntó a Frank si quería un lenguado o algun tiburón. Frank le dijo que le gustaría probar el tiburón, el cual parecía un cazón.

De inmediato, Frank fileteó el tiburón allí mismo y colocó un filete en el horno microondas. En un par de minutos ya estaba cocido y listo para comer. Quedó delicioso!!!!

Tras el almuerzo levamos el ancla y zarpamos rumbo norte hacia la Bahía de San Francisquito. Nos estamos desplazando entre muchas islas, a lo largo de la región de la coordillera meso-oceánica, en la zona central del Mar de Cortés. Parece como si las islas flotaran en un aire misterioso.......

Escrito por Jon Christensen
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Martes, 27 de abril del 2004

Hoy colectamos a lo largo de la bella costa rocosa justo afuera de la Bahía de San Francisquito. De nuevo nos sorprendemos por la gran diversidad de vida que observamos aquí. Cuando Steinbeck y Ricketts vinieron aquí en 1940, no tuvieron una buena marea baja. Tan sólo realizaron un rápido muestreo a lo largo de la costa interior de la bahía e hicieron notas sobre 17 especies. Estos son algunos de los caprichos de estar al merced de las mareas. Nosotros hallamos una bonita marea baja, un gran lugar de colecta, ¡y hallamos más de 17 especies bajo una roca!

Tomando una visión más amplia, y obviando las diferencias por el tema de las mareas, parece que poco ha cambiado desde que Steinbeck y Ricketts visitaron Bahía San Francisquito. Luego hallamos este gigantesco montón de conchas de ostras perlíferas en la playa.

Chuck nos dijo que a finales de los ' 80s y comienzos de los '90s hubo una "fiebre" por ostras perlíferas silvestres y los pescadores vinieron a esta área colectando todas las ostras que pudieron, dejando sus conchas en la costa. Ahora quedan muy pocas ostras perlíferas silvestres aquí. La población ha sido severamente afectada por un largo tiempo.

Esta es sólo una de las explosiones pesqueras que ha golpeado el Mar de Cortés en los últimos 64 años. Hemos visto algunos montones de conchas ancestrales abandonados a lo largo de la costa por los indios que vivieron en la Península de Baja hace miles de años. Esos concheros son el registro de la gente que ha vivido y de lo que este medio ambiente ha producido por muchos, muchos años. En contraste, este otro montón de conchas fue depositado probablemente en unos pocos días.

Pero más tarde en la noche el exhuberante sentimiento regresa. Una vez más, tras el crepúsculo, el Gus D fue rodeado, primero por un denso "bloom" de zooplancton, luego aparecieron los cardúmenes de sardinas y por último llegaron los grupos de calamar gigante.

Me puse un traje de neopreno y bajé por la borda del barco con una cámara submarina para capturar imágenes de los calamares comiendo sardinas.

Mientras, Gastón pescó algunas sardinas con una red y capturó un calamar con una potera. Luego, junto con Bill, le hicieron la disección y hallaron el estómago lleno de sardinas. Por lo que sabemos, este comportamiento, alimentándose de peces en la superficie durante la noche, no ha sido descrito anteriormente. ¡Y nuestra documentación de este fenómeno, que Steinbeck y Ricketts nunca vieron, fue completa! Esto puso un final excitante y satisfactorio a un largo día en la Bahía de San Francisquito.

Escrito por Jon Christensen
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Miércoles, 28 de abril del 2004

¿Donde queda el internet? ¿Cuál es el camino al cyber café?

Gaston es guiado por varios muchachos locales en Bahía de Los Angeles.

Tras una larga noche de investigación con calamares y un largo día de travesía, llegamos aÊ "L.A. Bay" por la tarde y desembarcamos para comprar comida fresca, visitar el maravilloso museo local de historia natural, y encontrar una conexión de internet rápida.

Nuestro correo electrónico ha estado acumulándose demasiado, lo cual ha saturado nuestra siempre complicada conexión de teléfono satelital "Sea Star". Cuando no hay correo electrónico esperándonos trabaja bien; la conexión se hace rápida y clara. Pero cuando hay correo electrónico acumulado el "Sea Star" se queja. Quizás esta celoso. Nadie le escribe notas agradables, como lo hacen con el resto de la tripulación.

Un corresponsal sugirió que lo limpiáramos pues el agua salada lo pudo alcanzar. Sin embargo, a pesar de la tentación, no lo lance de vuelta al mar donde pertenece. En vez de eso, lo he mantenido limpio y a salvo en una caja negra a prueba de agua en un lugar seguro. Solo lo he sacado cuando sus servicios son absolutamente requeridos. Y luego lo he mimado y protegido del sol y la brisa salada, con la vana esperanza de que esa era la manera de tratar a tan sensible criatura.

Extiendo la antena e indica una fuerte y bonita señal. Luego conecto la computadora y me preparo a mandar y recibir correos electrónicos. Sólo entonces se pierde la señal y comienza a buscar el satélite. Lo mantengo, miro hacia el cielo y realizo la extraña danza del usuario del teléfono satelital, dando vueltas en círculos, empu–ando reverentemente el "Sea Star" en mi mano y apuntando hacia el cielo como rezando a los dioses de la comunicación para que me den una buena conexión.

Escrito por Jon Christensen
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Jueves, 29 de abril del 2004

Amanezco en Bahía de Los Angeles mirando afuera hacia las región de las islas. Esta mañana estuvimos observando otros 2 sitios que Steinbeck y Ricketts exploraron hace 64 años.

Uno de ellos estaba cubierto de agua. Realmente no hay marea baja hoy. La marea no bajará más de un pie bajo la marea baja promedio. El perfil de la marea alrededor de la media luna es prácticamente plano. Aquí en el alto golfo este patrón es particularmente pronunciado.

El otro sitio, donde Steinbeck y Ricketts estaban sorprendidos de hallar un edificio nuevo de adobe con ventanas de vidrio en 1940, está ahora alineado con casas que tienen hermosas vistas de la bahía.

Aún, en un vistazo, volteando unas pocas rocas, hallamos un número de especies que Steinbeck y Ricketts encontraron: quitones, pepinos de mar, cangrejos, caracoles, y una especie que ellos no hallaronÑuna bella lapa marrón y verde llamada Collisella stanfordiana.

Dado que no hay una buena marea baja hoy, no seremos capaces de completar un estudio comparativo aquí. ¡Pero eso nos da una buena razón para regresar a Bahía de Los Angeles algún día!

Escrito por Jon Christensen
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Viernes, 30 de abril del 2004

¿Porqué invertimos tanto tiempo con nuestras narices tan cerca del suelo, en un paisaje con una belleza tan inspirante, dónde las grandes fuerzas de la naturaleza están actuando?

¿Porqué estudiamos cosas tan peque–as como más de 1,000 Littorina modesta en un cuadrante de medio metro cuadrado?

Para decir la verdad, no estamos seguros. Pero esperamos que al entender las relaciones entre todas las pequeñas cosas de las comunidades intermareales del Mar de Cortés, lograremos una visión más amplia, una visión "Toto", como Steinbeck y Ricketts la llamaron.

Aquí en Puerto Refugio en la punta norte de la Isla Angel de la Guarda hemos hallado otra gran visión—estamos en medio de una gigantesca colonia de pelícanos. Miles de pelícanos adultos están volando de ida y vuelta vez desde esta bahía protegida trayendo comida a los pájaros jóvenes que esperan en los acantilados. Con todos los polluelos piando constantemente parece que estamos anclados frente al Estadio Shea durante el concierto de "The Beatles".

¿Cuál es la gran sorpresa? Steinbeck y Ricketts no vieron ningún pelícano. Hallaron algunos nidos vac’os y huesos de peces, pero ningún pájaro. Vinieron en la misma temporada del año. ¿Dónde estaban los pájaros? Este es otro misterio que esperamos resolver consultando otros registros históricos para ver si podemos encontrar algunaÊexplicación a través de otros factores tales como los eventos "El Niño".

Esperamos que todos estos factores juntos nos ayuden a ver la gran visión, la visión "Toto".

Escrito por Jon Christensen
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foto: L.A. Cicero
Stanford News Service