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La Bitácora Desde Cabo San Lucas a Puerto Refugio Lunes, 19 de abril del 2004 Hoy unos 20 niños de Loreto vinieron a visitarnos en Puerto Escondido. Primero visitaron el barco guiados por Meriah Arias y Gaston Bazzino Ferreri, un estudiante de doctorado del CIBNOR (Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste). Gaston se nos unió para el próximo tramo del viaje, reemplazando a Arminda Mejia Rebollo. Extrañaremos a "Minda" y su sonrisa constante y su buen ojo para las criaturas escondidas en el intermareal. Pero esperamos capturar y estudiar el calamar gigante de Humboldt con Gaston.
Los estudiantes de Loreto hablaron con los investigadores a bordo mientras visitaban el barco. Nancy Burnett les mostró conchas y esqueletos y algas prensadas. Bill Gilly les mostró los animales vivos de nuestro acuario a bordo. Luego Chuck Baxter les mostró la estación de como clasificar, preservar e identificar. Finalmente, visitaron nuestras abarrotadas cabinas y hablaron con el capitán Frank Donohue en el puente de mando, luego fueron a ver su cabina. Su conclusión: ¡Todos querían ser capitanes! De hecho, tres de un grupo de cinco con los que hablé, y muchos otros dijeron que querían ser biólogos marinos. Se dedicaron con entusiasmo a contar balanos y lapas y conchas de vermétidos en las rocas intermareales cercanas al muelle. Y pronto hallaron como estimar el porcentaje de un cuadrante cubierto con pequeñas balanos y mejillones, en vez de tener que contar cada uno de ellos. Esta roca, por ejemplo tenía balanos vivas cubriendo el 42% del cuadrante, y balanos vacías, muertas, cubriendo el 8% del cuadrante, totalizando la mitad del cuadrante cubierto por bellotas de mar, típico para la zona intermareal superior de aquí.
Puerto Escondido es una gran bahía rodeada de colinas y separada del mar por un estrecho canal. Como El Mogote, la zona intermareal del manglar que estudiamos con los estudiantes de La Paz, esta área ha sido alterada. Steinbeck y Ricketts describieron Puerto Escondido como "uno de los más ricos" lugares que visitaron, "porque combinaba muchos tipos de ambientes en una pequeña área; fondo de arena, costa de cantos, bloques, roca partida, coral, lugares cálidos y someros, y marea rápida."* Ahora el estrecho por el que la marea corre es un canal de concreto. Parecen haber abundantes criaturas intermareales aquí, pero menos diversas en general, lo cual es comun de ecosistemas alterados. Los estudiantes llegaron a conclusiones similares a las de los niños de La Paz. Aun hay mucha riqueza en este lugar que ha sido dramáticamente cambiada por la gente. Esto puede ser indicativo de todo el Mar de Cortés, dicen ellos. El mar ha sido dramáticamente afectado por la gente, pero podría revertirse, dicen los estudiantes, si ellos y sus padres, hijos y nietos pudieran hallar un modo de cuidarlo. Mientras nos preparamos a dejar este acogedor puerto, uno de los profesores me agradece por compartir nuestro trabajo con los niños. Usualmente, dice, los cient’ficos vienen y estudian el Mar de Cortés pero no paran y se toman el tiempo de compartir su trabajo con la gente que vive aquí. Es bueno, dice, compartir la investigación, pero también inspirar a los estudiantes el amor por la ciencia y el medio ambiente. Escrito
por Jon Christensen Martes, 20 de abril de 2004 Esta mañana nos levantamos al amanecer a explorar la costa de otra isla, Isla Coronado, que Steinbeck y Ricketts llamaron "quemada." Otra vez, quedamos por preguntarnos si no fueron ellos los que estaban "quemados". Como en Cayo, la otra isla que ellos encontraron inhospitable, hallamos vida abundante. Como ellos, exploramos esta área sobre todo volteando rocas y contando lo que hallamos bajo ellas. Otra vez, aún tras mirar bajo 19 rocas, estuvimos hallando diferentes quitones, cangrejos, esponjas, y tunicados y anémonas que no encontramos en rocas previas. ¡En total, hallamos 70 especies diferentes bajo sólo 20 rocas! "No se porque ellos estuvieron tan decepcionados en este área" dice Chuck. Con más de 10 horas para navegar a nuestro próximo sitio, adentro de Bahía Concepción, levamos el ancla apenas regresamos al barco.
Frank fijó el rumbo.
Meriah y Sue dedicaron mucho tiempo del día preparando enchiladas con salsa roja y verde para la cena.
Bill observó el horizonte mientras girábamos en torno a Punta Concepcióncasi cuatro semanas desde que pasamos otra Punta Concepción en California en nuestro viaje al sur. ¡Estamos casi a mitad de nuestro viaje!
Y con el pueblo de Mulegé en el horizonte, Gaston y Bill probaron sus teléfonos celulares. Fueron capaces de llamarse mutuamente, y alcanzaron el mundo exteriorJudy Thompson, nuestro enlace vital de soporte en casa en la Estación Marina Hopkinspara lanzar un grito de que todo va bien en el Gus D en el Mar de Cortés. Escrito
por Jon Christensen Miércoles, 21 de abril del 2004
Esta mañana buscamos el sitio en la costa oriental de la Bahia Concepcion donde Steinbeck y Ricketts describieron palomas salvajes "llamando entre las colinas con su canción de añoranza del hogar."* Caminé por el desierto y escuché las palomas y extrañe mi casa y mi mujer y mis hijas. Quise continuar caminando más adentro en el desierto. Amo la tierra. Caminando por el desierto, hallé seis botellas viejas de cerveza Carta Blanca, las preferidas por Steinbeck y Ricketts, bajo la sombra de un árbol. Pensé que quizás sería una señal del lugar que buscábamos. Este sitio de colecta de Steinbeck y Ricketts nos ha dado dolores de cabeza desde que comenzamos a planear esta expedición. Tuvimos ciertas notas como pistas, describiendo una costa que parece como toda la costa oriental de la Bahia Concepcion: "arenosa y seca y cubierta con cactus y densas espinos. Y tras eso, las áridas colinas emergentes."* Para confundir más las cosas, Ricketts anotó dos coordenadas de latitud en su diario separadas por cinco millas. Y su dibujo del sitio no tenía escala y pudo corresponder a numerosos lugares, porque como Bill Gilly dijo, "la costa tiene una cualidad fractal en este sentido." Las formas mayores de concha de la bahía se repiten en diferentes escalas desde millas a yardas y pies e incluso a menores niveles si te fijas en ello. La marea baja fue temprano en la mañana y estabamos atrasados en la salida. Mucho de nuestra exploración se basa en la búsqueda bajo rocas y bajo agua. Bajo una roca ví una ofiura rayada, Opheonerius, tratando de escapar cuando levanté la roca. La agarró, violando la primera regla de los colectadotes, adoptada incluso por Tiny en el primer viaje: "nunca pongas las manos alláÁ donde no hayas mirado bien primero."* Agarré la ofiura, pero con ella vino un gusano de fuego rosado Eurythoé . Lo reconocí de inmediato y lo tiré tan rápido como pude, pero no antes de que me clavara púas en mis dedos, como finas espinas de cactus. Me saqué las púas pero el ardor comenzó casi inmediatamente y las puntas de mis dedos se entumecieron y parecían extraños y escocían durante el resto del día. La extraña sensación persistó a incluso cuando ahora que escribo ésto. Me acordé de que uno debe de aprender algunas lecciones de mala manera antes de que las lecciones de los libros realmente lo hacen. Escrito
por Jon Christensen Jueves, 22 de abril del 2004
Hoy fue otro día que pasamos compartiendo nuestro trabajo con los niños. Para nosotros ésta ha sido uno de las más gratificantes partes de nuestro viaje. Estos niños han trabajado realmente duro para participar en nuestra expedición. Compitieron en un concurso regional de ciencia medioambiental escribiendo ensayos. Se sienten bien de haber sido elegidos. Sentimos su sentimiento de sentirse importantes y que nos retroalimenta y nos da energías para conocer que lo que estamos haciendo es importante para una joven generación aquí en Baja California.
Los 26 estudiantes que se nos unieron hoy eran superinquisitivos y nos mantuvieron vivos, poniéndonos a prueba con sus preguntas durante todo el día. Felipe Marquez, por ejemplo, se preguntaba todo el día sobre el mutualismo, comensalismo, parasitismo, y la simbiosis, y como todos estos modos de vida pueden ser vistos en el intermareal a veces bajo una roca! Tras explorar los bancos intermareales de lodo y arena en San Lucas Cove, llevamos el Gus D al puerto de Santa Rosalia, y nos encontramos con los niños en un autobús escolar y visitaron el barco.
En el pueblo, los organizadores de este día de educación organizaron una fiesta para los niños y nosotros en el pueblo. Más estudiantes y profesores y familias llenaban la sala de la comunidad local. La banda Los Gitanos tocó música latina folclórica e invitaron a los estudiantes Anahi Aguilar de Palo Verde y Anai Suarez de Santa Rosalia a reunirse con ellos en el escenario. Los niños habían venido de pueblos cercanos a Santa Rosalia, tan lejos como Mulegé. El día fue organizado por Dolores Monterrubio, abajo a la derecha, quien trabaja para el programa bioregional de educación medioambiental, PROBEA, y por Gaby Saul, a la izquierda, y Julieta Medina, en el centro, ambas de Yo Soy Mulegé, una nueva organización regional.
Dicen que Yo Soy Mulegé fue capaz de usar este encuentro con nuestra expedición como una pieza clave de un día de la ciencia y la cultura, y una celebración para impulsar su organización con un atractivo e interesante día de eventos. Esperan que ésto atraiga a más gente a su proyecto. Sus objetivos incluyen más educación medioambiental eventos culturales, y mejorar la infraestructura, como la recogida de basura en el municipio de Mulegé, que se extiende desde el pueblo de Mulegé en Bahia Concepción hasta al norte a Santa Rosalia y al oeste hasta la Laguna San Ignacio en la costa del Pacífico. Escrito
por Jon Christensen Sique el viaje presionando aquí. Vuelve al índice de la bitácora. * From THE LOG FROM THE SEA OF CORTEZ by John Steinbeck, copyright 1941 by John Steinbeck and Edward F. Ricketts. Copyright renewed (c) 1969 by John Steinbeck and Edward F. Ricketts, Jr. Used by permission of Viking Penguin, a division of Penguin Group (USA) Inc. |
foto: L.A.
Cicero
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