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La Bitácora Desde Isla Cayo a El Estuche Martes, 13 de abril del 2004
Esta panorámica mira hacia el norte hacia Isla Cayo, una pequeña isla fuera de la costa de la Isla San José, al fondo. El lado izquierdo u oeste de la isla es el lado de barlovento. Está siendo erosionada por las olas. El lado de sotavento de la isla, a la derecha o al este, es calmo. Ésta presenta dos tipos distintos de hábitat separados por menos de 100 metros en el punto más estrecho de la isla. Incluso en su porción más ancha la isla no tiene más de unos pocos cientos de metros. Se levanta hasta unos 30 metros sobre la superficie del mar. La cima está habitada por gaviotas anidantessobre todo gaviotas de patas amarillas y unas pocas gaviotas de Heermann. Nos piaron todo el rato que estuvimos en la isla, tratando de mantenernos alejados de sus nidos, someras depresionandos en la roca erosionada con dos o tres huevos manchados en cada uno. Las moscas viviendo del guano también nos molestaban constantemente, pero afortunadamente la brisa las mantuvo alejadas de picarnos demasiado. Steinbeck y Ricketts describieron ésta como una costa "quemada". "Uno sabe que habrá pocos animales en una costa 'quemada'; que los animales no la querrán, no tendrán éxito aquí,"* escribieron. Al contrario, hallamos Isla Cayo rebosante de vida, desde las gaviotas anidantes hasta los animales del intermareal. Más tarde, Chuck Baxter concluyó que fue por mucho el sitio más diverso que visitamos en el Mar de Cortés. Hallamos cuatro tipos de estrellas de mar, cuatro o cinco ofiuroideo, cuatro o cinco especies de pepinos de mar, y cuatro diferentes erizos de mar, así como cinco o seis tipos distintos de caracoles vermétidos. Uno de estos caracoles como gusanos formaba una de las mayores conchas que hemos visto pegadas a las rocas. Y esto tan sólo en el lado de sotavento de la isla. Los cangrejos de este lado de la isla parecían calmados y lentos también, pero en el otro lado en la rompiente eran tan rápidos como en cualquier otra parte. Aún as’ me las arreglé para atrapar uno. Quise tomarle una foto para probarlo, pero alguien debió de liberarlo del saco antes de que yo tuviera la oportunidad. ¿Qué explica la diferencia entre lo que Ricketts y Steinbeck vieron y lo que nosotros vemos 64 años después? En este caso, la explicación más probable puede ser simplemente cuestión de percepción o incluso el humor. Parece que ellos estuvieron de mal humor, y no le dieron mucho tiempo a Cayo, y atribuyeron sus sentimientos a la isla. Tal vez no habia brisa y los mosquitos estaban terribles. Y aunque ellos no mencionaron las aves, tal vez éstas les piaron. Tal vez estaban tan sólo cansados. Los cient’ficos son humanos. Es bueno recordarlo.
Tras la colecta, Tim Means nos presenta a una familia de pescadores, incluyendo a Ismael Cuevas arriba, quien vive en otra isla cercana, Isla Pardito. Los hermanos Cuevas fueron tan amigables y amables y fue una disposición tan idealizada de la áspera realidad de un poblado de pescadores, que el capitán Frank Donahue rompió su regla y abandonó el barco por primera vez en nuestro viaje. El y los pescadores, como Juanito Cuevas abajo, se entendieron con pocas palabras y muchos gestos. Fue nuestra experiencia más emocionante de todo el viaje, dijo Frank después. Y mientras nos alejábamos de su playa, Frank les dijo que deseaba volver a trabajar con ellos, ayudarlos con sus redes, y con cualquier otra cosa que pudieran necesitar con tal de compartir más tiempo juntos.
Escrito
por Jon Christensen Miércoles, 14 de abril del 2004
Tras tres o cuatro horas contando y colectando en las charcas de marea y bajo las rocas, Minda, Nancy y Rafe discuten que hemos hallado. Los animales se clasifican en bandejas para su identificación y preservación. Para identificar positivamente las especies dif’ciles de lapas, Chuck consulta el clásico Conchas marinas del oeste de América Tropical por A. Myra Keen. Es una Fissurella rugosa, roja y blanca en el exterior, verde pálido en el interior, con un agujero redondo y no ovalado como en otras lapas.
Algunos de los especímenes van a nuestro acuarium en la cubierta, de tal manera que podemos estudiarlos vivos y compartirlos con los niños de los colegios que conoceremos en Loreto y Santa Rosalía la próxima semana, incluyendo un ofiuroideo, abajo a la izquierda, una corona de espinas, arriba a la izquierda, y una colorida variedad de estrellas de mar.
Escrito
por Jon Christensen Jueves, 15 de abril del 2004 Hoy vimos algunas piscinas mareales en "Punta el Cerro", una de nuestras paradas a lo largo de la costa sin caminos entre la Paz y Loreto. Hasta ahora hemos visto muchos hábitats intermareales rocosos, pero no hemos visto muchas piscinas mareales clásicas, con erizos de mar, cangrejos ermitaños y pequeños peces en las calmadas charcas.
Estamos explorando cuatro lugares muy similares a lo largo de una franja costera de aproximadamente 60 millas. Estamos parando en las puntas rocosas sureñas de las bahías. Esperamos ver si los hábitats costeros similares albergan comunidades de especies similares o si existen otras causas que crean diversidad en el intermareal.
En una de las piscinas mareales hallamos ostras perlíferas. Fue justo al sur de aquí donde John Steinbeck la historia real que se cristalizó en La Perla. Cuando anteriormente pasamos por el poblado, Tim Means señaló la gran casa de dos pisos construida por la familia que halló la gran perla. Los miembros de la familia aún viven en el poblado, pero ninguno habita la casa. Aparentemente la pera real tuvo una historia similar a la ficticia. Dividió la familia.
Cuando este cangrejo creció demasiado grande para su casa, se movió, dejando su exoesqueleto en esta roca. No seria maravilloso ser capaz de mudar tu piel como él, Tim me pregunta, y moverse de cuando en cuando? Escrito
por Jon Christensen Viernes, 16 de abril del 2004 Hoy vinimos a Santa Marta donde Tim Means y su amigo, el escritor Bruce Berger, tienen un rancho que han dedicado a la conservación. Su casa en el rancho es una palapa, una casa redonda con techo de paja y una palmera creciendo a través del centro del techo.
Tim ha estado trabajando por muchos años a ayudar a preservar esta costa, trabajando con oficiales del gobierno como Exequiel Ezcurra, quien estuvo en el tramo del Pacífico de nuestro viaje, y gente local de un grupo de conservación llamado Niparaja. El modelo con el que ellos trabajan aquí es crear un parque nacional, desde Loreto a La Paz. La gente local tendría derecho a pescar. Esto les daría un incentivo para restaurar y proteger las pesquerías a lo largo de la costa, desde pepinos de mar, a mariscos y jureles. Ahora mismo los barcos camaroneros y los que usan redes agalleras vienen desde el continente y andan por el área, arrasando con muchos de los pescados. Es la clásica tragedia de los comunes. Nadie tiene derechos. Luego todos sufren. Tim dice que la fuerza creativa para la conservación tiene que venir desde abajo hasta arribadesde la gente local que llama a la protección de sus recursospara conseguir que el gobierno se mueva arriba y perdure en tierra y mar. Niparaja ha estado existiendo desde 1990. El nombre del grupo viene de un dios local de la creación. Y Santa Marta está lleno de espíritus.
Así como la palmera con rostro, arriba, y la quimera de bailadora, abajo.
Tim ha sido nuestro guía a lo largo de esta costa especular. Tiene un negocio llamado Baja Expeditions, el cual ofrece todo tipo de viajes en esta área por barco, kayak y caminando. Conoce el área mejor que nadie. Y el objetivo de su vida es verlo restaurado y protegido para siempre. Escrito
por Jon Christensen S‡bado, 17 de abril del 2004
En Punta San Marcial, algunas partes de nuestros transectos estaban bajo el agua mientras las olas rompían e inundaban el arrecife rocoso expuesto. Contar criaturas con el agua yendo y viniendo sobre el transecto es un reto de verdad.
Una de las especies comunes aquí es una lapa llamada Lottia atrata. Ésta ocupa su propio trozo de roca, manteniendo a las bellotas mar fuera de él y cosechando las algas que crecen aquí.
Los erizos de mar se entierran en la roca arenisca, cada uno creando su pequeña propia casa protegida de las olas en este lugar expuesto. Una de las cosas que hemos observado es que el sustrato rocoso moldea las comunidades. Hemos visto este tipo de patrón varias veces en sustratos más blandos. En formaciones rocosas más duras, los erizos de mar tienen que buscar grietas y hoyos para escapar de la acción del oleaje. No es una observación nueva. Ed Ricketts fue uno de los primeros en estudiar a la vez la importancia de la altura de la zona intermareal, el sustrato, y la exposición al oleaje a la hora de determinar la composición de las comunidades intermareales. Publicó estas ideas en su libro clave, Entre las mareas del Pacífico, justo antes de venir al Mar de Cortés con John Steinbeck. Escrito
por Jon Christensen Domingo, 18 de abril del 2004 Anoche anclamos en un estrecho llamado El Estuche. La marea baja fue a las 3:30 a.m. esta mañana. Luego nos levantamos en mitad de la noche y tomamos una panga afuera. Los dinoflagelados fosforescentes iluminaban el agua oscura como las estrellas arriba en el cielo nocturno. Flotamos entre estas microscópicas estrellas vivientes en el mar y las frías estrellas tan lejanas. Remamos hacia el sonido de las olas rompiendo en la costa.
Fuimos a explorar el intermareal cuando todos los animales secretivos están afuera y alrededor. Peces de colores, incluyendo sargentos mayores rayados, nadaban entre las rocas. Los gusanos tubícolas extendían sus plumas de tentáculos alrededor de sus agujeros. Las anémonas se extendían cono palmeras rosadas. Y los camarones con pequeños ojos dorados rondaban entre las rocas. Había muchas liebres de mar en este lugar. Las liebres de mar son grandes gasterópodos o caracoles con una delgada concha dentro de su piel o sin concha. Parecen pequeños conejos porque sus cabezas tienen orejas como aletas saliendo de cada lado.
Cuando se las molesta, tal y como esta cuando traté de cogerla, lanzan una tinta púrpura que tiñe el agua.
De nuevo abordo del Gus D antes del amanecer, la oscuridad que nos rodea me parece más llena de color, luz y vida. Escrito
por Jon Christensen Sique el viaje presionando aquí. Vuelve al índice de la bitácora. * From THE LOG FROM THE SEA OF CORTEZ by John Steinbeck, copyright 1941 by John Steinbeck and Edward F. Ricketts. Copyright renewed (c) 1969 by John Steinbeck and Edward F. Ricketts, Jr. Used by permission of Viking Penguin, a division of Penguin Group (USA) Inc. |
foto: L.A.
Cicero
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