La Bitácora

La Costa del Océano Pacífico

Viernes, 26 de marzo de 2004

Hoy es el gran día. Vamos a iniciar nuestro viaje. Parece que tenemos una ventana de 15 horas de tiempo entre un frente frío desde el sur y fuertes vientos del norte. Y todo está preparado, más o menos. En la mañana el muelle estaba lleno de gente y vehículos trayendo equipos, instrumentos, aparejos de pesca y provisiones.

Muchos amigos y gente de buena voluntad vinieron a ayudarnos a cargar el barco y a despedirnos, incluyendo Jaeden Braselton, 11 años, un futuro biólogo marino de sexto grado de la preparatoria "Los Arboles" (Marina, California).

Aquí vemos a Jaeden junto a nuestro zoólogo, Chuck Baxter, quien le está mostrando el Gus D.

El capitán Frank Donahue supervisó la carga pero también tuvo tiempo para las entrevistas.

Para el final de la tarde, los amigos y la familia aún estaban allí. Los vamos a extrañar mucho y los llevaremos en nuestros corazones. Mientras nos alejabamos de Monterey nos invadió una dulce mezcla de tristeza por alejarnos de nuestros seres queridos y de entusiasmo con el viento soplando sobre nuestras caras al enfrentar el mar abierto.

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Sábado, 27 de marzo de 2004

El inicio del viaje anoche estuvo muy duro. Fuimos sacudidos por las olas que nos acompañaron tan pronto abandonamos la Bahía de Monterey y viramos hacia el sur. Frank, el Capitán, estuvo vigilando toda la noche. Yo hice mi primer turno de vigilancia al amanecer cuando pasamos el "Cañón del Diablo" y luego de la base aérea "Vandenberg". Frank durmió algo y regresó al puente al pasar por Punta Arguello hasta Punta Concepción.

Chuck Baxter fue a la proa a ver la lînea de costa. Y todo el mundo frunció el ceño cuando pasamos a lo largo de un cabo que, según Frank es conocido como el "Cabo de Hornos" de California porque el viraje del continente genera viento, corrientes y olas.

Hubieron sonrisas mientras llegamos a este punto de referencia en nuestro viaje hacia Baja California. El sol predijo buen clima por venir, pero Nancy Burnett aún estaba apropiadamente vestida para la fría brisa marina.

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Domingo, 28 de marzo de 2004

Los delfines nos acompañaron todo el día, dentro y fuera de San Diego, jugando y saltando por delante de nuestra proa.

Paramos en San Diego a cargar gasolina para el largo viaje y para recoger a nuestro dos jefes cient’ficos: Bill Gilly, quién llegó desde Monterey para unirse a la expedición; y Exequiel Ezcurra, quién vino desde Ciudad de México para participar en la etapa del viaje sobre la costa del Océano Pacífico. Exequiel es el presidente del Instituto Nacional de Ecología, la máxima oficina de investigación medioambiental del gobierno Mexicano, y nuestro máximo colaborador en esta expedición binacional.

Lo primero que Chuck Baxter le pidió a Exequiel fue la última edición de Una nueva biogeograf’a de las islas del Mar de Cortés. Cuando el libro fue publicado hace 20 años, todos los autores de los artículos eran de los Estados Unidos y todos eran hombres. Después de que Exequiel sacó la nueva edición, más de la mitad de los artículos eran de autores mexicanos y muchos de ellos eran mujeres. Esta nueva edición refleja mejor la realidad de la ciencia hoy en día.

Jay Vavra, un profesor de ciencia en la High Tech High School de San Diego, vino al muelle a visitarnos. Jay tomó una vez un curso de ecología de comunidades con Chuck en la Estación Marina Hopkins. Ahora está enseñando el onceavo grado de un curso en colaboración con un profesor de humanidades. Los estudiantes están trabajando en una guía para un canal de barcos en la Bahía de San Diego que está basada en la obra Entre las mareas del Pacífico de Ed Ricketts. Combinará ciencia y todos los sentidos. Y juzgando por las preguntas que los estudiantes nos han enviado, no dejarán nada libre tratando de imaginarse como este paisaje y el uso del hombre podrán encajar juntos.

De nuevo en el mar viramos hacia el sur, y los delfines nos alcanzaron otra vez. Al anochecer pasamos la frontera entre los Estados Unidos y México, en la tierra es una línea visible donde hay un alambrado que separa ambos países pero en el agua, no hay líneas de frontera ni alambrados, tan sólo la camaradería de un viaje compartido con los delfines que nos acompañan.

Siendo domingo, seguimos la tradición impuesta por Sparky Enea en el Western Flyer. Sue nos hizo spaghetti con salsa de albóndigas de la misma receta de Sparky por su sobrino Bob Enea. ¡Estaba deliciosa! Gracias, Bob.

Tras la cena, Exequiel nos lee su pasaje favorito de La Bitácora del Mar de Cortés. Es el momento tras el cual ellos salen de Monterey:

"Nos sentamos sobre un canasto de naranjas y pensamos en lo buenos hombres que son la mayoría de los biólogos, los tenores del mundo científico—temperamentales, caprichosos, libertinos, de risa fuerte y saludables. De vez en cuando sale uno de otro tipo—los que en la universidad son llamados "sabelotodos"—pero esos hombres no son verdaderos biólogos. Son los embalsamadores que sólo ven la forma preservada de la vida sin ninguno de sus principios. Fuera de sus propias mentes enquistadas crean un mundo arrugado en formaldehido. El verdadero biólogo trabaja con la vida, y aprende que la primera regla de la vida es vivir. Los "sabelotodos" no pueden aprender algo que todas las estrellas de mar saben en el fondo de su alma, y en las vesículas que tienen entre sus brazos. Su deber es conocer a la estrella de mar y al estudiante de biología que se sienta al pie de las cosas vivas, prolifera en todas direcciones. Teniendo ciertas tendencias, debe moverse a lo largo de sus líneas hacia el límite de sus potencialidades. Y hemos conocido biólogos que proliferan en todas direcciones: uno o dos han tenido problemas en ello. Tu verdadero biólogo te cantará una canción tan fuerte y fuera de tono como un herrero, pues el sabe que las morales son también diagnóstico de prostatitis y úlceras estomacales. A veces puede proliferar también un poco en todas direcciones, pero es tan facil de matar como cualquier otro organismo, y de paso es buena compañia, y al menos no confunde una baja productividad hormonal con ética moral."*

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Lunes, 29 de marzo de 2004

Un fulmar y su doble rodeó a la embarcación esta mañana. Nancy lo filmó.

Bill realizó un test de radio HAM y llamó a K0YOI, un viejo señor de 85 años en Rolla, Missouri. Bill estará en el radio cada día a las 17:30 PST (5:30 p.m. Horario Estandar del Pacífico) alrededor de los 14.279 MHz. Su señal de llamada es WA3EGM móvil marítimo. Llamando a todos HAMS. ¿Me copia?


Y yo estoy mandando la bitácora v’a teléfono satelital y una laptop.

Exequiel me explica los orígenes de la palabra "log" (bitácora) esta mañana. Los marineros hechaban un palo por la proa, y contaban cuanto tradaba en alcanzar la popa, midiendo la velocidad del buque. Lo registraban en el diario del buque. Para evitar perder toda madera, pronto ataron una cuerda al palo. Luego, en vez de lanzar el palo por la proa, lo lanzaban por la popa y dejaban un trozo de cuerda afuera. Hacían nudos en la cuerda a intervalos irregulares para medir la velocidad. Este es el origen del nudo naútico, que evolucionó en la milla naútica, más tarde estandarizado como un minuto de longitud. Es la única medida de distancia realmente universal, dice Exequiel. Parece natural que se haya desarrollado en el mar sin límites.

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Jueves, 30 de marzo de 2004

Llegamos a la isla de Cedros, nuestro primera llegada a puerto esta mañana temprano, bañados y afeitados, con camisas limpias y esperando al capitán de puerto. El llega en una motocicleta, revisa nuestros papeles y nos da la bienvenida a México. Hablamos con los pescadores de la cooperativa local que controla las pesquerías de la isla. Nos dan unas macarelas.

Paseamos por el pequeño pueblo y compramos tortillas frescas y machaca. Mientras nos preparamos a zarpar la Marina también nos visita, inquiriendo sobre nuestro viaje e inspeccionando el barco. Les damos la bienvenida a bordo. Tras el intercambio de formalidades y favores nos dicen adiós y partimos hacia Bahía del Sur, nuestro primer lugar de investigación en la punta suroeste de la Isla de Cedros.

Aún aquí, anclados en una bahía a sotavento, nuestro barco de pesca atrae la atención. Los pescadores locales son muy vigilantes. Durante la tarde vienen en sus pangas—lanchas estrechas y largas con un gran motor fuera borda—y preguntan que pescamos. Cuando les contestamos que estamos realizando una expedición científica y educativa por dos meses a lo largo de la costa del Pacífico y el Golfo de California estudiando pequeñas criaturas del intermareal nos miran asombrados, mueven sus cabezas y dicen "Es mucho tiempo."

Vienen a este campamento remoto para dos semanas y regresan a estar con sus familias en Cedros por otras dos semanas. Además de pescar y bucear caracoles (nos dan un balde de ellos para el ceviche), están aquí para proteger su lucrativa pesquería de abulón de los ladrones. Hay como 120 hombres en la cooperativa junto con otros 20 jóvenes trabajando como "extras" por ahora. Tras cuatro o cinco años, ellos también se convertirán en socios de pleno derecho.

Con todo este socializar obligado llegamos un poco tarde al intermareal de hoy. Pero está bien. Esta es una parada de reconocimiento para empezar a familiarizarnos con la fauna que estaremos estudiando conforme nos movamos hacia el sur en el Pacífico y hacia el Mar de Cortés. Hoy solo rondamos por las charcas de marea y Chuck Baxter nos muestra las especies que estaremos buscando en los próximos días, como Acanthina lugubris, a un caracol depredador, a la izquierda, y el más famosamente evasivo cangrejo (Grapsus grapsus), curiosamente aún a la derecha, posando paciente para la foto.

Más por venir mientras nos movemos al sur hacia Bahia Tortuga. No hemos visto tortugas aún, pero esperamos verlas muy pronto.

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Miercoles, 31 de marzo de 2004

Bahía Tortugas no tiene tortugas esta temporda del año, desafortunadamente. Las tortugas están en peligro en toda la región. Pero esperamos ver alguna durante el viaje. En pocos dias estaremos en Bahía Magdalena, donde Steinbeck y Ricketts reportaron haber visto sus primeras tortugas.

Hoy llegamos a Bahía Tortugas alrededor del mediodía, justo a tiempo para prepararnos a explorar las charcas de marea durante la marea baja de las 1:30 p.m. Hallamos un bello saliente rocoso con una cercana playa arenosa donde desembarcar en nuestra pequeña lancha. Todos participamo en la exploración, excepto el capitán, quien siempre permanece a bordo.

Tras el desembarco colocamos una cinta métrica paralela a la marca de marea alta a lo largo de la costa rocosa y luego colocamos otras cintas métricas decendiendo hacia el agua a intervalos regulares de 4 metros tal manera que teniamos cinco lineas paralelas colocadas verticalmente desde la marca de marea alta hasta la marea baja.

Luego usamos una tabla de números aleatorios para asignar ocho puntos a lo largo de cada línea donde colocamos un cuadrante hecho de plástico. Luego contamos todos los individuos de la docena de criaturas comunes que estamos interesados en analizar, entre ellos lapas, caracoles, bellotas de mar y mejillones. No hallamos erizos de mar o estrellas de mar en esta localidad, pero también los estaremos buscando en los siguientes días.

Estamos interesados en estos "animales bellos, sanos" como Ricketts los llamó, porque representan una variedad de especies comunes a la costa del Pacífico al norte de aquí, otras comunes al sur, y otras que son "cosmopolitas" o halladas en toda la costa. Los datos colectados de estas exploraciones nos ayudarán a nosotros y otros investigadores a entender como la distribución y los rangos de las diferentes especies son afectadas por fuerzas a gran escala como el cambio climático global. Buscaremos también como estas especies, con las que nos familiarizamos desde la región faunística del norte del Pacífico, son reemplazadas por especies sureñas a medida que nos movemos a la región faunística panámica. Finalmente, algunas de estas especies serán también las mismas que usaremos para comparar nuestros hallazgos con lo que Steinbeck y Ricketts encontraron cuando entremos en el golfo de California.

Existe la intrigante evidencia de que Ricketts y Steinbeck querían parar a lo largo de la costa del Pac’fico en su viaje. El Monterey Herald extendió la historia de que ellos dejaron de nombrar algunos lugares que esperaban explorar. Pero ellos llegaron a Cabo San Lucas y entraron al Mar de Cortés. Aunque a veces hay un poco de agitación, somos afortunados de estar familiarizándonos con el paisaje. Y el tiempo y el mar nos han estado tratando de manera amable desde que partimos de San Diego.

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Jueves, 1 de abril del 2004

Hoy paramos en Bahía Asunción para muestrear animales y planta intermareales en otra punta rocosa. Tan pronto como desembarcamos en la playa en nuestra lancha, la vigilancia de la cooperativa local estaba allí para felicitarnos y preguntarnos que queríamos. No pierden de vista sus recursos costeros. En cada lugar donde nos paramos en esta parte de la costa, lo miembros de la cooperativa local salen, con sus walkie-talkies en sus cinturones, para ver que estábamos haciendo. Muy pronto las noticia se extiende por toda el área.

Esta vez fuimos recibidos por Francisco Javier Villegas. Es un pescador de la Cooperativa California, pero ahora está en un turno de dos años como vigilante costero. Es un sacrificio. El salario no es tan bueno como el de un pescador y es más trabajoso, dice, porque siempre tienes que vigilarÊ a los ladrones. Pero todos deben colaborar para vigilar los recursos de la cooperativa. Esta cooperativa controla un trozo de costa que va desde aquí hasta Bahía Tortugas. El abulón y la langosta son sus pesquerías más valiosas. En nuestra expedición intermareal aquí hallamos un par de abalones juveniles bajo las rocas. Francisco dice que el abulón crece en el intermareal cuando son jóvenes y se mueven mar adentro conforme son mayores.

Tambien hallamos muchas ofiuras como ésta.

Y Nancy collectó una muestra de algas y la llevó al barco para prensarla y preservarla.

La pesquería de langosta que hacen estas cooperativas es una de las dos únicas pesquerías basadas en la comunidad y certificadas como sustentables en todo el mundo. Es interesante saber que lo hayan logrado combinando la privatización de los recursos (dando a cada cooperativa un territorio y la propiedad de las pesquerías en él) y la cooperación (cada cooperativa consiste en un grupo de pescadores y trabaja como un sindicato; y las cooperativas están asociadas en una federación que cubre toda la península del Vizcaino en Baja California Sur). Los investigadores están ahora trabajando con la cooperativa para ver como la pesquería de abulón también se hace sostenible. Los pescadores dicen que ya lo es. Y el cuidado vigilante que mantienen es una buena evidencia de cómo valoran este recurso y el ingreso que éste produce para sus familias.

Levamos anclas hacia las 4 p.m. hora local y partimos hacia nuestro próximo destino: Punta Abreojos y Bahía Ballenas. ¡Esperamos ver ballenas mañana!

Escrito por Jon Christensen
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Viernes, 2 de abril del 2004

Esta mañana en el desayuno estábamos hablando de la "tragedia de los comunes" el famoso escrito de Garret Hardin publicado hace 35 años en la revista Science. La visión de Hardin es que los recursos comunes—cualquier recurso que es compartido por mucha gente y que no tiene un claro propietario—sería sobreexplotado inevitablemente porque los individuos están incentivados a tomar tanto como puedan tan rápido como puedan antes de esperar y posiblemente perder algo de su parte frente a alguien más. El escrito ha tenido tanta influencia en nuestro pensamiento sobre la población y el medio ambiente y la economía como lo tuvo el de Malthus en su día, hace siglos, cuando predijo que el crecimiento poblacional sobrepasaría inevitablemente la producción de comida.

Pero Hardin pudo estar tan errado como Malthus sobre la inevitabilidad de esta tragedia humana y ecológica, al menos juzgando por lo que está pasando aquí en la costa del Pacífico de Baja California a lo largo de la península del Vizcaíno. Individuos como Gabriel Arce, miembro de la cooperativa Punta Abreojos, tienen el incentivo de manejar las pesquerías de las que dependen—especialmente langosta y abulón—para asegurar que continúen produciendo una buena inversión para su hija Cassandra, las buenas escuelas a las que ella asistirá, y claro, el mantenimiento de su brillante y bello Jeep Wagoneer.

Las cooperativas pesqueras del área ofrecen un ejemplo de como los esfuerzos conservacionistas basados en la comunidad, junto con la propiedad comunitaria y el control de los recursos, pueden desaprobar y contradecir la "tragedia de los comunes" de Hardin y quizás enseñar que existe otro camino.

Escrito por Jon Christensen
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Sábado, 3 de abril del 2004

Esta mañana las aguas de la Bah’a San Juanico, también conocida como Scorpion Bay, estaban perfectamente lisas y calmas. Vi una ballena resoplar a la distancia. Las fragatas marinasÊ se bajaron del aparejo y empezaron a zambullirse por una perca.

Estaban siendo magnificas y apreciadas en toda su Gloria por nosotros hasta que una se abalanzó sobre La Bitácora del Mar de Cortés, que Sue estaba tratando de leer durante el desayuno. Chuck decía que las fragatas son los piratas de las aves marinas, lo cual es acertado dado que se roban la comida a otras aves. Empezamos a pensar en insultarlas, pero era bastante evidente, por las zambullidas sobre la cubierta que hacían, que a ellas no les importaba mucho lo que pensáramos. Así que sacudimos el aparejo y les pedimos que volvieran a los cielos, donde parecen ser mucho mejor, con sus alas negras y colas recortadas contra el azul de arriba.

Después por la tarde, el viento comenzó a levantarse y empezamos a ver las rompientes que se hacen en Scorpion Bay famoso entre los surfistas de todo el mundo. Pronto estaban allí, montando las olas. Las rompientes eran una barrera para que alcanzáramos el intermareal en nuestras pequeñas lanchas. Pero afortunadamente un "panganista," como Frank ha llamado a los pescadores locales, vino y nos dio un aventón a la costa. Manejaron a través de la rompiente en sus largas y pesadas pangas equipadas con grandes motores fuera de borda.

En la costa, en una saliente volcánica rocosa frente a la rompiente hallamos todo un nuevo ensamble comunitario igual al que vimos justo 50 millas atrás en Punta Abreojos. Había muchos caracoles depredadores que no habíamos visto antes, como este Thais biserialis, un carnívoro que se alimenta de otros moluscos y crustáceos. Chuck estaba especialmente excitado de ver los gasterópodos vermétidos que pueden ver en la imagen de abajo.

Estos caracoles viven en tubos cementados en las rocas y otras conchas. Parecen las casas de otros gusanos. "Vermétido" significa "en forma de gusano". Sus conchas los confunden, pero tienes que ver el interior para ver la diferencia. Los gusanos tienen una concha simple hecha de hasta dos capas que es de color mate por adentro. Los caracoles tienen conchas hechas de mœltiples capas y que son brillantes en su interior, justo como las conchas de otros caracoles.

¿Porqué estaba Chuck tan excitado de verlos? Porque en Monterey, la proliferación de un gasterópodo vermétido fue uno de los signos del cambio en la mezcla de especies en las charcas de marea, un cambio que puede ser causado por el Cambio Climático. Todo lo que sabemos aquí seguro es que estos caracoles en forma de gusano son un signo del cambio que estamos viendo mientras viajamos más al sur. Pero el cambio es siempre interesante.

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Domingo 4 de abril del 2004

Uno de los grandes debates que estamos teniendo a bordo es como dirigir esta investigación en la que estamos envueltos. Ricketts y Steinbeck no fueron los científicos más rigurosos. Estaban en un "viaje de placer, de investigación y descubrimiento," tal y como su libro, El mar de Cortés, fue subtitulado. Fue claramente una expedición de coleccionismo indiscriminada. Atraparon más de 550 especies, incluyendo muchas nuevas a la ciencia, y un maravilloso libro, su testimonio de que Ricketts era un gran observador, naturalista y colector, y de que Steinbeck era un gran escritor. No fue el resultado de un diseño bien pensado. Al contrario, dejaron que sus impulsos dictaran donde desembarcarían y que explorarían.

¿Cómo replicar tan azaroso pero heroico esfuerzo de un modo que pudiera resultar en una comparación significativa? Esa es la cuestión con la que hemos estado y con la que aún estamos luchando. Y no hay una simple respuesta.

Hemos estado experimentando con diferentes metas a medida que nos hemos movido hacia sur de la costa del Océano Pacífico de Baja California. La respuesta por la que nos inclinamos es tratar de combinar lo mejor de ambas partes: historia natural y ciencia pura. Luego hoy a sotavento de la Punta Hughes en la Isla Magdalena colocamos dos transectos en la cima de un saliente rocoso y contamos cada individuo de varias especies que podemos identificar en cuadrantes de medio metro cuadrados, cada dos metros a lo largo de líneas que van desde la marca de marea alta hasta el mar. Pero también colocamos otro transecto donde damos la vuelta a todas las rocas en una línea desde la rompiente a lo largo de un campo hacia los acantilados tras la playa.

¿Qué aprendimos? En los primeros dos transectos sobre las rocas, vimos que diferentes caracoles—incluyendo algunas litorinas blancas y rayadas como cebrasÑestán reemplazando a los caracoles que vimos más al norte. Nos estamos moviendo hacia un territorio de especies sureñas. En otro transecto, donde dimos vuelta a las piedras, encontramos que muchas especies, incluyendo algunas especies que vimos más al norte, como las lapas de agujero de herradura, se esconden del creciente calor del sol. La parte superior es para las especies protegidas por fuertes conchas. Bajo la protección de lar rocas había un gran número de formas de vida frágiles, incluyendo anémonas, ofiuras, esponjas, y una liebre de mar, ondulando sus tentáculos en forma de orejas cuando fue expuesta al aire.

Juntos, los dos tipos de transectos nos dieron una buena idea de este lugar y sus habitantes, así como cifras que pueden ser usadas para una visión mayor, mientras colectamos más datos sobre la costa delÊ Pacífico y el mar de Cortés.

Escrito por Jon Christensen
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Lunes, 5 de abril de 2004

"¡Esta parte de la península es hermosa!" dice Exequiel Ezcurra.

"Es tan bella. Y terriblemente desolada." La mayoría de la gente navega directamente hacia el sur de la costa del Pacífico de Baja California con apremio de llegar a Cabo San Lucas y el Mar de Cortés, dice Exequiel, el presidente del Instituto Nacional de Ecología de México. Y luego cuando tratan de regresar al norte, luchando contra el viento, las olas y la corriente, son miserables y la costa del Pac’fico adquiere una mala reputación. El Instituto Nacional de Ecología es la rama de investigación de la Secretar’a del Medio Ambiente de México.

Desde el principio Exequiel y sus colegas del instituto han sido colaboradores plenos de nuestra expedición. No hubiéramos podido hacer esto sin su apoyo, ayuda y grandes ideas. Como mucha gente, Exequiel ha pensado en revivir la expedición Steinbeck-Ricketts. Cuando decidió unirse a nosotros en San Diego para la parte del viaje del Pacífico, estabamos asustados. Él también lo estaba aunque ha tenido la oportunidad de explorar el Golfo de California muchas veces en expediciones cientîficas anteriores. También ha explorado la península de Baja California de arriba a abajo por tierra. Pero nunca antes se aventuró por mar a lo largo de la costa del Pac’fico de la península.

Exequiel es un biólogo terrestre experto en cactus. Por este motivo, no es sorprendente que de vez en cuando salga del intermareal a revisar las plantas endémicas y raras que se hallan en algunas de las islas que visitamos, como este cactus en la Isla Magdalena. Su más reciente estudio explora la relación entre el mar y la tierra. En Baja California, estos lazos pueden ser sorprendentes. Por ejemplo, durante años secos que son difíciles en tierra, el Mar de Cortés puede florecer. Y durante años de "El Niño" cuando llueve mucho sobre la tierra y florece, el mar parece sufrir, con muchas pesquerías en declive. El mar y el desierto están íntimamente unidos, pero no en sincronía.

La tierra y el mar puede que no estén en sincron’a, pero la gente está en creciente sincronía con el medio ambiente, dice Exequiel. Los esfuerzos de conservación basados en la comunidad florecen alrededor de la península—donde las comunidades piden protección del medio ambiente con objeto de proteger sus recursos y fauna—son un ejemplo líder para el resto de México, dice. Y para el mundo.

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Martes, 6 de abril de 2004

Nuestro viaje hacia el sur de la costa del Pacífico ha sido un tour gastronómico gracias a los que nos ha brindado la naturaleza. Hemos comido ceviche de caracol, pasta con lapas, y quitones a la concha.

Gilly pescó su primer pez, un bonito, y lo consideró un buen augurio para el viaje ya que también fue el primer pez capturado por el Western Flyer. Ayer por la mañana estabamos rodeando "Cabo Tosca" cuando todas nuestras líneas de pesca se tensaron. Un grito vino de la tripulación en cubierta y todos recuperamos las líneas. Sacamos cuatro jureles.

Dejamos irse a uno de ellos, pensando que no podríamos comerlos todos. Los demás fueron preparados como sashimi, rollos de sushi, y Chuck Baxter hizo jurel a la veracruzana.

La costa del Pacífico ha sido un pasaje excitante y enriquecedor. Anoche navegamos toda la noche y hoy llegamos a Cabo San Lucas. Estamos a punto de entrar al Mar de Cortés (Golfo de California).

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* From THE LOG FROM THE SEA OF CORTEZ by John Steinbeck, copyright 1941 by John Steinbeck and Edward F. Ricketts. Copyright renewed (c) 1969 by John Steinbeck and Edward F. Ricketts, Jr. Used by permission of Viking Penguin, a division of Penguin Group (USA) Inc.

foto: L.A. Cicero
Stanford News Service